Estoy con las personas que se escandalizarían
con tanto gasto sobre el AVE cuando para ir
de Badajoz a Huelva, vía Sevilla, cuesta
Dios y ayuda. Pero también les contaría
a estas mismas personas que tomen el tren entre
Kobe y Tottori, distanciados de 200 kilómetros
japoneses y saquen conclusiones.
Pienso que hay que ver más allá
y pensar en grande, a lo grande. Hay que traer
inversión, hay que traer comunicación,
hay que traer intercambio, hay que traer atracción.
Los trenes pasan y esta es una buena ocasión.
Respecto al trazado, creo que Badajoz es una
buena opción por diferentes motivos.
Nexo diametral europeo, puente al sur portugués,
orilla andaluza, 400 km. para acortar, incentivo
al suroeste ibérico, etc., por no hablar
de los razonamientos políticos.
Sin embargo, esto no descarta que haya más
trazados en el futuro; no veo incompatible el
inicio de esta vía con futuras construcciones
y trazados que apunten más al centro
y ecuador de la meseta, y rumbo a Portugal.
No olvidemos, de todas formas, que para los
viajeros de y con destino a Badajoz, la construcción
del AVE puede suponer una cierta, en la distancia,
compensación de aquel tren ya suspendido;
el que nos llevaba, cada noche, a las 22.00
horas, en tren-cama, hasta el mismo Madrid.
De otra cosa, en todo este proceso, que me alegro
mucho es cómo, cada día, la Raya
se convierte en Puntos discontinuos. Esto traerá
más hermanamiento, más alianzas,
más sinergias, más comercio, más
espacio. ¿Se imaginan para el turismo?
El japonés, inglés, alemán
o americano que visite el Algarve tendrá
menos inconveniente, pereza, carestía
de subir hacia España a través
de nuestro pasillo.
Badajoz, como flecha de sentido, como parada
de viajero, como reclamo turístico, como
pista para sus bmx, como reposo para sus convenciones...