Me da igual quién haya sido, si han
sido unos u otros, o si han sido conjuntadas
actuaciones. No los quiero, quiero que se vayan.
Mi alma, mi asco me pide venganza, revancha
e implantación de la pena de muerte,
excepcional, para este tipo de actos criminales.
Cuando venga a visitarme la razón, empezaré
a ordenar los muebles de esta histeria, de este
bloqueo, y mal sueño.
Los muertos, mutilados, lisiados son las víctimas
directas y recurrentes, pero no nos damos cuenta
de que somos todos nosotros las víctimas
de esta barbarie. Es tan aleatorio, que hubiera
sido igual estos 200 que otros 200 de aquí
de nosotros.
Pero yo exijo responsabilidades. No quiero
impunidad ni para los autores ni para los que
provocan, contaminan la vida diaria, próspera,
enriquecida de esta parte del hemisferio ni
de aquellos rincones del planeta.
En todos mis escritos anteriores siempre voy
buscando la misma causa y razón: todo
lo que nos viene pasando en el último
lustro no se puede olvidar y hay que pedir cuentas.
Pagamos todos nosotros las consecuencias de
otros que no nos escuchan.
Nos meten en la cárcel los villanos
que andan sueltos. Nos expulsan a la guerra
los desalmados del poder.
Sin embargo, las cosas han cambiado. La sociedad
civil ya no se queda paralizada ni se lo traga
todo. NO QUIERE IMPUNIDAD. Queremos que el dinero
robado se devuelva y los ladrones paguen por
ello. Queremos que los que nos mienten paguen
por ello y que no sean las futuras generaciones
de nuestros hijos los que así lo hagan.
Un gobierno que nos mintió en la guerra,
¿nos puede volver a engañar de
nuevo? ¿Interesa políticamente
no saber la verdad? Todo ha sido una barbarie,
¿pero interesa que sean los RH negativos
y que no sean los moros?
En estas horas hirientes, seguro que no se
entienden estos planteamientos para las personas
de bien; pero las armas de destrucción
masiva se empezaron a disparar hace tiempo.
Efectivamente había armas de destrucción
masiva, pero tampoco nos contaron que eran de
efecto retardado.
R.Q.I.P