miércoles, 23 de julio de 2008 ESPECIAL FERIA DE SAN JUAN   

  BADAJOZ
   Actualidad
   Juventud
   Deportes
   La ciudad
   Transporte
   Directorio
   Farmacias

  OCIO-CULTURA
   Cine
   Agenda
   Bares y pubs
   Restaurantes
   Alojamientos
   Artistas locales
   Viajes

  SERVICIOS
   Guía empresas
   Callejero
   Tablón anuncios
   Trabajo
   Formación
   Foro
   Chat
   Informática
   Humor
   Postales
   Contactos

  EXTRAS
   Feria 2008
   Semana Santa 2008
   Carnavales 2008
   Navidad 2007
   Almossassa 2007
   Sugerencias
Un poco de historia para el Carnaval de Badajoz <<
El Carnaval es una curiosa celebración que permite al pueblo determinados excesos morales y ruptura de normas antes de la Cuaresma cristiana. Sus remotas antecesoras como fiestas populares serán las ”bacanales” (en honor de Baco, el dios pagano del vino) y las “saturnalias” (por Saturno, dios de la siembra y la cosecha), amén de otras festividades griegas y romanas relacionadas con la primavera y el año nuevo. El origen de la fiesta es pagano pero los pueblos cristianizados fueron asumiendo buena parte de esos ritos, costumbres y tradiciones donde la loca alegría y la extraordinaria algazara despuntaban, al menos, una vez al año. Tales eran los excesos que provocaban fiestas de este tipo, enmascaradas y realmente fuera de sí que serán varios los Papas y Concilios que dicten Bulas y Decretos condenándolas y prohibiéndolas aunque sin demasiado éxito. En la Edad Media, las fiestas de disfraz serán consideradas por la Iglesia como contrarias al espíritu cristiano entre otras cosas porque, el Carnaval, se convertirá en la antítesis a la vida austera, espiritual y de recogimiento. El Carnaval significará dispendio en la moral, excesos en la carne, brutalidad en las formas y diversión a raudales mientras que la religión exige todo lo contrario, es decir, la Cuaresma, por lo que las celebraciones serán previas al inicio de esta etapa donde fiesta tan mundana, que ya habrá tenido su oportunidad, deberá ser desterrada de la comunidad.

Hablar de Carnaval es, también, hablar de prohibiciones. Se prohíbe oficialmente el carnaval en 1513, reinando Juana la Loca y Felipe el Hermoso, manteniéndose dicho espíritu con Carlos I. En Madrid, se prohíbe en 1586 (reinando Felipe II) arrojar huevos de azar, echar mazas y hacer otro tipo de burlas carnavalescas, prohibiciones que se van repitiendo durante el reinado de Felipe III (1599, 1606, 1607, 1608, 1612, 1613), con Felipe IV, que en algunas ocasiones los autorizaba, también se condenaron (1624, 1626, 1629, 1644, 1646, 1651), igual que con Carlos II (1673 y 1699). Hasta cuarenta leyes de estas características prohibitivas se firman entre 1721 y 1773 (reinados de Felipe V –que incluso llegó a prohibir su celebración en privado-, Luís I, Fernando VI, y Carlos III que, en ocasiones, también los permitió). Los dos tomos que reúnen la Colección de Reales Cédulas del Archivo Histórico Nacional recogen hasta 30 bandos, avisos y edictos, correspondientes a los siglos XVIII y XIX, que regulan los carnavales, las máscaras y el disfraz. Durante cuatro siglos, en España prácticamente se prohíbe todo lo que tenga que ver con el carnaval o las máscaras, salvo períodos de licencias.

La historia del Carnaval de Badajoz no es extensa en el tiempo pero sí rica en matices. Aparecen referencias a la fiesta en Badajoz en el siglo XVIII. Libro de Noticias de Don Leonardo Hernández Tolosa (1769), monumental obra guardad en el Archivo de la Catedral y recuperada, en una atractiva y hermosa edición, por Carmelo Solís en 1992. El antropólogo Javier Marcos Arévalo publica en 1998 Carnavales en la ciudad de Badajoz (sobre bailes de máscaras en 1825), un valioso libro donde se recogen varios documentos que nos ilustran sobre las dificultades de una fiesta para superar prohibiciones, excesos y críticas por parte de las autoridades. No obstante, la historia se renueva y en el último cuarto del siglo XIX se asientan las bases de lo que será esta fiesta en los primeros años del siglo XX y hasta el comienzo de la Guerra Civil y la prohibición sin paliativos de 1937: bailes de salón, ambiente callejero, disfraz, bromas,… el Carnaval reflejará lo que ocurre en la sociedad: diferencia de clases sociales y cada clase sabrá con que tipo de carnaval deberá divertirse y, en el caso de ir, en qué salón social podrá bailar en su ambiente: el Casino, el Liceo de Artesanos, el Centro Obrero, más tarde el Teatro López de Ayala. También, en esa época, son conocidas las comparsas, murgas, gitanas o estudiantinas que tomaban las calles de forma, a veces, incontrolada con sus estridentes canciones y bromas. Las Ordenanzas Municipales de 1892 tendrán que ser muy duras con expresiones de alegría que atentaban, como poco, contra la decencia, la urbanidad, la convivencia y los usos sociales. Mientras el carnaval de salón, del que tan espléndidamente darán cuenta las crónicas periodísticas, especialmente en los primeros lustros del siglo XX, transcurre entre ingenios enamoramientos y picardías tras las máscaras, el otro carnaval, el de la calle, desembocará en situaciones profusamente descritas por Manuel Alfaro Pereira en su Badajoz. Estampas Retrospectivas con adjetivos que, por el grosor de los mismos, uno no alcanza imaginar cómo debieron ser aquellas celebraciones. Entre 1925 y 1935, Badajoz era una ciudad carnavalera y las calles Santo Domingo, Vasco Núñez y Penacho, junto con la Plaza de España y San Francisco, eran lugares de reunión para una fiesta en auge que también llegaba a la Plaza de Toros, si lo permitía el tiempo, o al Gimnasio de la calle San Sisenando, además de las sociedades indicadas anteriormente, todas a pleno rendimiento para rendir culto a Terpsícore.

El 3 de febrero de 1937, Franco prohíbe el Carnaval y, en Badajoz, al menos públicamente, no se volverá a celebrar hasta 1981, cuando un grupo de ciudadanos más o menos anónimos decide recuperar una fiesta tan propia, tan relacionada con la forma de ser de los badajocenses: abiertos, participativos, alegres, entusiastas. El intento de golpe de Estado del 23F sólo consiguió retrasar las fechas pero no apagar los ánimos por retomar una tradición que tanto había arraigado en Badajoz. Desde 1981 hasta hoy, murgas, coros, comparsas, muchas han sido los que han ido haciendo grande el Carnaval de Badajoz. Las instituciones, desde el primer momento, apoyaron la idea y los diferentes pregoneros (los escritores Juan José Poblador, Manuel Martínez Mediero y Manuel Pacheco, los humoristas Gomaespuma, Tip y Coll, Mari Carmen y sus muñecos y Mariano Mariano, el actor Juan Luís Galiardo, los periodistas Carlos Herrera, Martín Benítez, José Carlos Duque, Ángel Luís López o Teresiano Rodríguez Núñez, los locutores de radio Julián Mojedano y Manuel Pérez, los cantantes Carlos Cano, Miguel Bosé o Tam Tam Go, el televisivo Antonio Hidalgo o el torero Antonio Ferrera) le han dado lustre y proyección. El Carnaval de Badajoz en la actualidad no tiene nada que ver con el Carnaval de antes porque hoy es la calle quien manda y el disfraz quien le acompaña. Hay bromas, mucha diversión, ironía a raudales en las canciones, cinco días sin descanso, es otra cosa, diferente, muy diferente, al de antaño, pero sigue siendo Carnaval, la fiesta de Badajoz.

Juan Manuel Cardoso


Volver


Deex Software S.L. © 2001 - 2008
Política de privacidad - Publicidad - Contacto - cacerescity.com
Haz badajozcity.com tu página de inicio - Añadir a favoritos