De
año en año, Carnaval
Llega 2006 y llega Carnaval, la fiesta de Badajoz.
La fiesta de las fiestas en Badajoz. La fiesta de
todos. La fiesta donde todos son protagonistas. La
fiesta donde nadie se siente extraño o forastero.
La fiesta que reúne, que aglutina, que provoca
encuentros en torno al disfraz, la música y
la diversión. Llega 2006 con un nuevo Carnaval
disfrazado del Carnaval de siempre, renovándose
pero sin olvidar el aliño de la experiencia,
la historia y la tradición. Esta es una de
las más importantes peculiaridades que tiene
la fiesta: que cada año es nueva sin perder
nada de la esencia que la define, esa esencia pretérita
que nos distingue.
Pero hay más particularidades. La participación,
junto con la tradición, es lo principal. Fundamental.
Porque sobre dicho elemento, la participación
se construye una fiesta que necesita y exige de la
presencia de hombre y mujeres comprometidos con el
ritual. Sobre la participación se edifica una
fiesta que necesita del aliento ciudadano, del empuje
humano, de la creatividad y el conocimiento de jóvenes
y mayores dispuestos a realizar su aportación
con el único objetivo de mejorar la fiesta.
Hacerla más grande. La participación
es sustantiva y adjetiva. Es sustancia por básica
y evidente. Es adjetiva porque sobran palabras para
definirla. O porque faltan. Es la piedra angular sobre
la que se sostiene, sobrevive y renueva y crece y
se fortalece y se difunde, una fiesta que nos proyecta
y nos hace universales. Una fiesta que nos transporta
allá donde nuestra imaginación quiera.
Una fiesta que lleva nuestra identidad como bandera.
No obstante, las particularidades se suceden porque,
además de participativo es, increíblemente,
una forma de vida para una mayoritaria parte de nuestra
comunidad. La vida en Badajoz es una vida dinámica,
muy activa, extraordinariamente creativa y con una
enorme capacidad para adaptarse a cada estación,
evento o acontecimiento que se realiza en la ciudad.
Es decir, el Carnaval hace que Badajoz se disfrace
por los cuatro costados y vive intensamente una fiesta
que, es cierto, dura apenas cinco días pero
se prepara, se estudia, se sueña y mejora a
lo largo de todo el año. Así, pues,
junto al elemento histórico o tradicional y
al ingrediente básico de la participación,
el hecho de que Badajoz y Carnaval sean conceptos
casi sinónimos refleja un hecho poderoso e
incuestionable: Badajoz es una ciudad tan amable y
abierta que hace de sus fiestas un modo de vida. Y
eso no es malo. No es malo demostrar al mundo que
en Badajoz cualquiera puede ser feliz. Y las fiestas
de Carnaval contribuyen muy especialmente a seguir
manteniendo esta constatable y contrastable cualidad.
Consuelo Rodríguez Píriz
Tte. de Alcalde - Delegada de Ferias y Fiestas