Sinónimos
de Carnaval
El Carnaval de Badajoz es sinónimo de Badajoz.
Parece una perogrullada. Algo más que evidente.
Pero no baladí. El carnaval, nuestro carnaval,
nuestra fiesta es sinónimo de Badajoz, de ciudad,
de pueblo, de gente, de vecinos, palabras todas estas,
términos, conceptos, argumentos que también
indican participación, popular, tradición,
historia, compromiso, algarabía, barullo, diversión,
diferencia, grupo, comunidad, convivencia...
El Carnaval, nuestro Carnaval, cuyo
nacimiento se remonta a la historia de los tiempos
ha llegado hasta nuestros días con la vitalidad
de una fiesta en permanente transformación,
capaz de seguir seduciendo a miles de pacenses que
se involucran en su realización y vistosidad.
El aumento de murgas y comparsas, el esfuerzo que
realizarán en el diseño y confección
de trajes, en coreografías, y puesta en escena,
en letras y ritmos es de tal envergadura que el asombro
no es suficiente para admirar semejante espectáculo.
El Carnaval de Badajoz se nutre de
sí mismo para crecer, es decir, no necesita
de elementos externos para lograr cada año
objetivos más altos y más intensos.
Estamos ante una fiesta de primer nivel que se transforma
al paso del tiempo para adaptarse a los nuevos tiempos
sin perder un ápice de esplendor, la picardía
y las emociones heredadas de tiempos pretéritos.
Los badajocenses nos sentimos orgullosos de tener,
de conservar, de mejorar cada año una fiesta
única, con elementos diferenciadores que a
nosotros nos compensan y a nuestros visitantes les
estimula y asombra.
Son los Carnavales de Badajoz una
fiesta hecha por todos y mantenida por todos. Nadie
puede arrogarse la autoridad de sus esencias o el
liderazgo de su desarrollo como nadie puede sentirse
ajeno a una fiesta de todos y para todos. Es la fiesta
de Badajoz y a Badajoz pertenece como pertenecen las
emociones y sensaciones que provoca. Hoy, este año
de 2007, cuando el Carnaval se alarga, se hace más
intenso y el Museo del Carnaval se hace realidad entre
todos - carnavaleros e instituciones - hemos de dedicar
el mérito a una ciudad que, en la medida de
sus posibilidades y con ilusiones intactas, permite
que la fiesta siga viva.
Miguel A. Celdrán Matute
Alcalde de Badajoz