Semana Santa en Badajoz
Durante años, he tenido la oportunidad de escribir sobre la
Semana Santa de Badajoz en diversas publicaciones tanto
editadas o promovidas por el Ayuntamiento de Badajoz como por
las distintas cofradías, hermandades y asociaciones que dedican
su tiempo, su esfuerzo, su entusiasmo y buena parte de sus
recursos a engrandecer una actividad que, siendo religiosa, tiene
importantes repercusiones en lo cultural, artístico, místico,
incluso, y, sobre todo, sociológico. En muchos de esos escritos he
hablado de los aromas, de los colores, de los sonidos, creo yo que
incluso de los sabores de la Semana Santa de Badajoz. Es decir,
de todos aquellos matices que despiertan y potencian nuestros
sentidos. Y es que la Semana Santa, más que una fiesta religiosa
que exige devoción y recogimiento y que expresa explícitamente
planteamientos que tienen que afectan al alma, forma parte de
una tradición que se vive en comunidad.
La Semana Santa de Badajoz llega con la primavera y eso
significa que la recibimos como fuego purificador, como vía de
escape de ese invierno oscuro y recogido que vivimos para
echarnos en brazos de una experiencia social y religiosa que
alimenta los sentidos y ennoblece nuestras expresiones. Es la
Semana Santa una fiesta religiosa y como tal se vive y se
comparte. Pero, también, es una tradición que nos reúne, que no
echa a la calle, que nos permite experimentar sensaciones
distintas mientras admiramos los pasos, las tallas y arte y
escuchamos, boquiabiertos, la saeta, la música y el silencio de
costaleros, nazarenos y penitentes tomando las calles de Badajoz
para engrandecer una fiesta, una tradición y un sentimiento.
La Semana Santa de Badajoz congrega a tanta gente, propios
y foráneos, que eludir o minusvalorar su importancia en el
calendario festivo y de grandes eventos ciudadanos es una tarea
como poco infructuosa porque las tradiciones precisamente
tienen eso: generosidad del pueblo para que se mantengan. Salir
por las calles de Badajoz en Semana Santa es descubrir un
mundo propio, es encontrarse con el tiempo renovado y el clarear
de una nueva estación que se abre paso entre el incienso que
acompaña a la devoción y la música solemne que nos anuncia
hechos extraordinarios que aún vividos hace dos mil años se
experimentan con increíble pasión dos mil años después.
Uno puede creer o no creer pero lo que queda claro es que la
Semana Santa de Badajoz es una actividad mayoritariamente
refrendada por el pueblo que nos aporta sensaciones y
experiencias como ninguna otra fiesta o actividad de cuantas se
celebran en nuestra ciudad.
Miguel A. Celdrán Matute
Alcalde de Badajoz