miércoles, 08 de febrero de 2012 ESPECIAL V MUESTRA GASTRONÓMICA MIAJÓN 2010   

  BADAJOZ
   Actualidad
   Juventud
   Deportes
   La ciudad
   Transporte
   Directorio
   Farmacias

  OCIO-CULTURA
   Cine
   Agenda
   Bares y pubs
   Restaurantes
   Alojamientos
   Artistas locales
   Viajes

  SERVICIOS
   Guía empresas
   Callejero
   Tablón anuncios
   Trabajo
   Formación
   Foro
   Chat
   Informática
   Humor
   Postales
   Contactos

  EXTRAS
   Miajón 2010
   Feria 2009
   Semana Santa 2009
   Carnavales 2009
   Almossassa 2008
   Sugerencias

"El Japón ideal"
Manuel Muñoz

"No es desdeñable enseñanza la que nos hace la materia... Sus conformaciones, o deformaciones, son la confesión perdurable que la espiritualidad deja, como prenda de su fluído ser, en nuestras manos." (Ortega y Gasset).
Contar con la posibilidad de residir durante un periodo considerable en Japón es toda una suerte desafiante, pero estar en medio de su población es todo un recital de sorpresas.
Japón es un estar contigo para desaparecer un instante; una mirada cómplice para volverse hermético; un gesto inequívoco para tornarse de nuevo máscara. Japón te da la justa confianza para que desconfíe uno de sí mismo, para que cual niño, nos acerquemos a la orilla y en el venir de las olas, apartemos nuestros pies descalzos, cual quite a nuestra propia sombra.
Los orientales que en su día se asentaron a lo largo de unas islas que agrupadas darían lugar, con el paso del tiempo, a lo que hoy llamamos Japón no debieron solamente quedar sorprendidos por el vergel de lo que se adueñaban, sino que también lo amaron.
Lo más parecido a nuestra imagen exótica de los antiguos árabes es la de los japoneses (La Alhambra es su cómplice y Badajoz, ciudad romana con alcazaba mora, su alegato).
La vida del japonés medio es tan humana como sensual: No he visto, hasta ahora, otro tipo de raza que venere y estime a la Madre Naturaleza como ellos lo hacen.
Es más, me atrevería a decir que ellos carecen de Religión, que - carecen de Arte, puesto que cada uno de sus pensamientos, cada uno de sus actos son manifestaciones, combinaciones o variaciones de la Naturaleza espiritual de su esencia: Festividad, rito o gesto son cómplices expresivos de lo natural.
Esta vez, quiero referirme a ese su conjunto de creencias íntimas que podrían conformar el andamio central de la mentalidad japonesa. No siendo el aspecto religioso una clave para sus celebraciones y vidas diarias, no deja de llamar la atención la variedad de compromisos que llevan a cabo. He aquí una pequeña muestra:
A los 30 días del nacimiento de un bebé se realiza una ceremonia en un santuario Shinto entre los familiares. Existe un festival -con visita a santuario - el 15 de Noviembre para todos los niños de 3 y 5 años. Fiesta de flores del melocotón y muñecas-kimono para ellas el 3 de marzo, junto a una visita a un templo budista. Hoy en día, además, es costumbre habitual contraer matrimonio mediante rito shinto y a la semana más tarde, hacerlo en una iglesia católica con todo el consabido despliegue y parafernalia.
Sigue siendo la religión budista la encargada de velar por los difuntos y antepasados.
Por todo ello, digo que es difícil determinar con precisión las coordenadas religiosas del japonés.

En primer lugar, el término "KAMI" es un concepto básico para entender la aproximación y acercamiento hacia la idea de Pureza.
Las aguas, rocas, árboles, montañas... son lugares propicios para que de una forma temporal o permanente pueda residir el “kami” o espíritu superior (incluidos los espíritus de los antepasados): Espíritus benévolos y generosos o de origen malévolo con fuerte influencia sobre los humanos.
Por haber sido Japón una nación arrocera y campesina se venerado siempre los "kami" de los campos, aldeas y grupos familiares.
La idolatría que todo nipón siente en sus entrañas hacia el Monte Fuji, no es casualidad; debajo, subyace la milenaria creencia de que era en las montañas, especialmente en invierno, donde residían los "kami" o espirirus de los antepasados. (La montaña es el símbolo del más allá).
Para la siembra, para su fertilidad y productividad, para la recolección de la cosecha... para todas y cada una de las labores agrícolas existía un “kami” al que después habría que ofrecerle una fiesta para agradecer sus ayuda (además de, huelga decirlo, la celebración periódica de ritos para honrarlos).
Aún hoy perdura la tradicional celebración de “Goryo-E”: Fiesta para aplacar a los kami malévolos o a aquellos kami, que siendo benévolos, pudieran haberse enfadado por el mal comportamiento de los seres humanos: Divertirlos para convertirlos en favorables.
A este efecto, la religión popular cree en la existencia dos tendencias dentro de todo ser: La caótica, destructiva y negativa, y la pacífica, cósmica y que aspira a la armonía.
Las creencias populares japonesas están basadas también en el concepto o dicotomía entre "puro-impuro". Los kami, podían sentirse también ofendidos por la impureza del mundo de los humanos: Nacimiento, menstruación, sexo y muerte.
Lo que más me agrada hasta este punto es constatar esa amable inclinación que tiene el alma hacia el Espíritu. La peculiar forma como lo hace la japonesa es lo que he intentado hasta ahora monstrar. Sacrificar la inteligencia en pos de la sensualidad no es tan mala desdicha para los apócrifos de Babel. Es la única caricia lógica que nos permite la Pureza sin necesidad de quebrantar la voluntad. De lo contrario, sólo nos podríamos dedicar al pensamiento alimentándonos exclusivamente del aire que nos mostró Velázquez o vivir fraudulentamente de nuestros instintos. Imposibilitados para tales opciones, seguimos nuestros pasos mojados en la orilla de la Pureza, de la fineza o ...
¿Y a qué Pureza me estoy refiriendo? No a la racial ni a la étnica, ni la animal ni de la inocencia, ni de la materia ni de la moral, sino la del sentimiento interior, la del Amado, la que nos recuerda el sabroso bocado de Adán, ésa que al sentirla se nos diluye entre las manos...
Quizás sea por ello, que en Japón he aprendido la esencia del toreo:esa danza que hace el bailarín a la Muerte, al toro, a su propia muerte.
No reniego de nuestra cultura: de Mozart, de la ira de Dios, del Imperio y de la Penicilina, de.. pero, por favor, dejad que mi alma renueve y se bañe en, lo que considero, la paradoja de Occidente.
No me acerco al coro de los shamisen o las sentenciadoras flautas de bambú, a los jardines de piedrecita Zen, con vanidosa pretensión; simplemente lo hago con la humildad de mis límites: Además de ser inabarcable, la perfección es injusta. ¿No es ése el verdadero significado del “pecado”, en esta parte del Eúfrates?.
La Torre de Babel, por principio, es excluyente, de ahí su circularidad y unidad. Por lo tanto, ¿no osaremos nosotros ser los arquitectos de tan nefasta idea, verdad?.
Habiendo aprendido los errores de nuestra historia, me gustaría cantar bajo una lluvia de pétalos de sakura (cerezo) todo lo bello, justo y verdadero que trajo Occidente, es decir, ahora si, lo virtual de Babel. Viéndolo así, bajo esta perspectiva, Babel y todas sus combinaciones son reales.
Mientras, nosotros, aquí, libremente imperfectos. Por cierto... ¿y dónde está Babel?. Aquí, donde el hombre camina y descansa para volver a caminar. Es por ello que Nietzsche, en su divina intuición, expulsara del Nacimiento de la Tragedia a la Arquitectura -- cual guiño al Paraíso condenando al hombre, simple y eternamente a danzar sobre si mismo.
Por eso Japón, nuestra paradoja, calla humildemente y se refugia en las montañas, en las flores, en los volcanes, en el mar, en la luna para que en su bacanal sinfonía deleitarse en los misterios Naturaleza.
Es como si Japón se parase y contentase con su facilidad para contemplar un color nuevo, más allá del violeta...
¿Y qué nos dice el Budismo en el contexto cultural japonés?.
Alrededor del año 538 a.C., a través de Corea, el Budismo inicia su llegada a Japón. Luego vendrán otras tendencias diferentes, siendo influido por las creencias ying-yang y el Budismo esotérico. Un proceso profundo de simplificación del Budismo se produjo entre las masas populares, mientras que tan solo en una élite minoritaria sobrevivirá el budismo Zen, resaltando la salvación a través del esfuerzo personal y la iluminación interior.
El Budismo, en Japón, constituyó, además de un sistema religioso, un complejo entramado cultural que influyó en literatura, arte, arquitectura y en la misma vida diaria, terminando por ser asimilada y transformada en religión autóctona. Durante varios siglos, ocupó un lugar privilegiado en la sociedad japonesa.
El Gran Espíritu Ancestral, como unión de todos los dioses titulares fue considerado el antepasado común de los japoneses; dicha faceta quedó fuertemente enraigada en la religión budista, de tal modo que el servicio a los difuntos y el culto a los antepasados se convirtió en el rasgo más inequívoco de la religión budista en Japón.
Mención especial también merece el confucionismo por su aportación ética o filosófica. Como ya hemos visto, mientras que el shinto tenía a su cargo la magia, la reproducción del ciclo vital y la armonía entre "kami" y seres humanos, el budismo se ocupaba del más allá, de los antepasados y ritos funerarios. La ética confuciana establecería el comportamiento social, composición de rangos y jerarquías dentro de la sociedad.
La etiqueta ritual, la forma de comportarse ante los otros y su buen manejo, era uno de los caminos para la verdadera autorrealización del ser humano. Puestas las bases jerárquicas, un emperador (divino), sabios y doctores, establece el Tao (camino) como medio de llegar a la perfección.
Las artes y ceremonias tradicionales japonesas (caligrafía, arte floral, ceremonia del té) deben parte de su estética a este concepto.
La moral confuciana, las normas de jerarquía y respeto hacia los padres se fijaron como prototipo y comportamiento ideal del japonés. La figura del samurai contó como el incondicional adepto a dicha filosofía (En la literatura japonesa existen diversos obras recreándose sobre este sentimiento íntimo de tiempos de la era Meiji - Siglo XV --, sobre las venganzas realizadas por despecho a sus señores feudales, sobre la lealtad inquebrantable que se tenía a la figura del Emperador, resaltando la importancia de esta figura que representaba al antepasado de todos los japoneses).
Por ello, uno sospecha de lo de Judas, de los besos robados.. Uno no sabe si estar de acuerdo con Adam, esta vez Smith; de que dentro de este teatro que es el mundo, las relaciones comerciales también estuvieron regidas, como él afirmaba, por la "Mano Invisible".
Así, llegaríamos a la seductora y cósmica conclusión de que lo único real que existe aquí son ... los deseos... los sueños. ¿Y los sueños, de dónde proceden? De la fantasía que desprende la materia. De la materia donde se vierte la fantasía. Los sueños, lo más irreal de la vida, lo único real del alma. Los sueños, inequívoca y limitada participación de la Creación, subsconsciente y bacanal fluir del Caos.
Y como cantara el samurai... "Yo soy sueño y por lo poco que entiendo no me queda más remedio que hacerme pétalo de cerezo (sakura)".
(¿Será esto la semejante fragancia que describiera Lady Murasaki, en su novela Genji Monogatan?, "Mono no aware". Otrodía nos dejaremos seducir por tal bello sentimiento).
Después de los tristes episodios de la II Guerra Mundial, Religión y Estado quedan separados; la Constitución ampara la libertad religiosa y se inicia el desenfreno de la industrialización.
Hoy en día podemos ver una preocupante proliferación de sectas de toda índole: Habiendo sido testigo presencial de una, cuyo letal panegírico en el metro de Tokyo, todos conocemos (Episodio del gas sharin).
Sin embargo, el japonés medio sigue celebrando los ritos anuales del Año Nuevo, Día de los Niños, Fiestas de las flores; Fiesta de las Estrellas, del Equinoccio, de la Primera Cosecha...
Como rasgo distintivo de la religión en este siglo, ha sido su incorporación en la estructura interna de las grandes empresas y multinacionales japonesas: Compra de mausoleos o extensiones de tierra para edificar sus propios cementerios; Honra del Espíritu de los antecesores de la empresa, reconociéndoles su labor y entrega durante su vida; Reserva de un pequeño altar al fundador de la Sociedad junto a una estatua del zorro mítico (deidad del arroz en el pasado y "kami" venerado) para la buena suerte de los negocio.
La bendición, por parte de sacerdote shinto, de la tierra donde se edifique una futura empresa o la visita, en grupo de empleados, de algun templo, son también parte de los "ritos y festivales" empresariales.
¿Entienden, ahora, por qué hablaba de "paradoja"? Con la incorporación de todos los hombres es posible vivir todo los humanamente posible: Japón también incorpora muestras de algo "bello, justo o verdadero". Con dicha perspectiva, Babel y sus virtuales combinaciones afloran y se nos presentan como reales...



ARTISTAS LOCALES   
Artistas locales   
Lectura   

Deex Software S.L. © 2001 - 2012
Política de privacidad - Publicidad - Contacto - cacerescity.com
Haz badajozcity.com tu página de inicio - Añadir a favoritos