El maquinista,
es ante todo, una película sorprendente.
Dirigida por Brad Anderson (director de
la también inquietante “Session
9”, con David Carusso), quizás
no se haya promocionado suficientemente
y puede que, si no llega a ser por el
bombo y platillo que se le ha dado a la
escandalosa pérdida de peso de
Christian Bale, no hubiese llegado a tener
una distribución que, sin duda,
se merece.
Con un ambiente de filmación siempre
en un color grisáceo, para transmitirnos
ese aire de “pesadilla” en
el que suele vivir nuestro protagonista,
estamos ante una cinta oscura, y muy bien
planteada para que el espectador se sienta
en la piel de Christian Bale, tanto de
sus miedos como de sus paranoias y/o locuras.
La película narra la historia
de Trevor Reznik, trabajador de una fábrica
de montajes, y tiene un gran secreto que
a la vez se convierte en el centro de
su existencia. Lleva un año sin
poder conciliar el sueño (cada
vez que intenta dormirse, algo ocurre
que le despierta), debido a este terrible
incidente que le atormenta constantemente.
Vive solo en su apartamento, y solo tiene
relación con Stevie, una prostituta
con la que mantiene relaciones regularmente
(Jennifer Jason Leigh) y con Maria, la
camarera del aeropuerto al que Trevor
suele ir a tomar café (Aitana Sánchez-Gijón).
Todo parece transcurrir dentro de una
relativa normalidad hasta que, un buen
día, en uno de los descansos de
Trevor en la fábrica, se encuentra
al extraño personaje de Iván,
que le cuenta que es un nuevo trabajador
de la factoría... y a partir de
este momento se empiezan a desarrollar
los acontecimientos de una manera frenética.
Iván se convierte en la obsesión
de Trevor. Cree que todos están
en una especie de complot para terminar
con el. De repente, el compañero
de trabajo de Reznik, Henry Miller(interpretado
por el inolvidable Michael Ironside) pierde
un brazo por culpa de la negligencia de
Trevor. El echa la culpa a Ivan, “el
nuevo”, el que, según relata
a los jefes de la empresa, le estaba entreteniendo
desocupando así sus funciones junto
a Miller. La paranoia por el supuesto
“complot” llega a tal punto
que es despedido de su trabajo, y todos
los que están a su alrededor, empiezan
a tambalearse, como si fueran un mal sueño.
Este instante es un comienzo frenético
para algo que no se puede relatar para
no fastidiar el argumento de la película,
el cual se va desvelando de una forma
bastante natural y para nada artificiosa.
Bebiendo mucho de películas como
“La escalera de Jacob” o incluso
“Memento”, y de algunas influencias
del cine de terror psicológico,
“El maquinista” es una pequeña
joya que nadie tendría que dejar
de pasar por alto. Christian Bale hace
una interpretación magistral, no
sólo por, como he comentado antes,
la pérdida de peso tan acusada
(la cual, verdaderamente, asusta y sirve
para comprender en lo que puede llegar
a convertirse un hombre desesperado y
tocado por la paranoia, como el Trevor
Reznik), sino por un saber estar ante
una cámara y actuar consecuentemente.
Bale es un actor que está subiendo
enteros en cuanto a grandes actores interpretativos,
y ya se le están abriendo muchas
puertas de la Meca del Cine (como podemos
demostrar en su próxima interpretación
de Batman) al que en otro día fuera
el niño elegido por Spielberg entre
4000 candidatos para interpretar al protagonista
de “El Imperio del Sol”.
Recomendada especialmente para los seguidores
de ese cine que invita a mover las neuronas
y a estar 2 horas pegado a la butaca.
Caty
Cordero