Hay muchas
personas que disfrutaron con la serie
original de Embrujada, donde una bruja
intenta hacer su vida entre las personas
normales para llegar a ser normal también.
Sin embargo, no puede evitar hacer uso
de sus poderes de vez en cuando, sobre
todo con su marido, y esas situaciones
originan los toques de humor de la serie.
Ahora,
se intenta hacer un remake. Contamos con
Nicole Kidman, una mujer que se está
convirtiendo en todoterreno, y a Will
Ferrell, un actor que... o te gusta, o
lo odias. Comedias ambos han hecho ya,
por ejemplo vimos a Nicole Kidman en Moulin
Rouge! y a Will Ferrell en Elf. Pero esta
película no es una comedia como
pensamos que es. Resulta algo extraña,
pues es una película que trata
de sí misma, es decir, en la película
tratan de rodar un remake de Embrujada.
Lógicamente
en la época de la serie original
no existía nada de los adelantos
cinematográficos de hoy en día.
Hoy no hay nada que no resuelva un buen
montaje, superposición, rotoscopio
u ordenador.
¿Qué
vamos a encontrar en esta película?
Es una película muy light, en el
sentido de que su humor es muy ligero,
rozando lo absurdo a veces o lo inaguantable
en otras.
Encontraremos
al inigualable Michael Cain e incluso
a Shirley McLaine, pero una buena actuación
en ciertos momentos no logra enmascarar
una película un tanto aburrida.
Cierto es que te ríes en algunos
momentos, pero son más los que
te parece pesada que amena.
La música
no ayuda en absoluto, pues apoya el concepto
de película ligera, sin fondo.
Y la idea de rodar una película
sobre sí misma nos conduce a pensar
que han partido de un buen material pero
no han concluído en una buena idea.
Vueltas y vueltas sobre lo mismo, golpes
tontos y unos momentos de interpretación
bastante malos en los protagonistas provocan
que giremos demasiadas veces el brazo
para mirar el reloj.
Un despilfarro; podría haber sido
más si hubieran orientado el guión
de otra forma. Una película digna
de sobremesa, propia de un sábado
de fiesta nacional. Y le sobra una media
hora o más.
Alejandro
Oyola