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| Good
Bye Lenin! |
Decir
que “Good Bye Lenin¡”
es solo una película “buena”
es desmerecerla. Llegué a llorar
al final, y si una película consigue
arrancarme una lágrima (que no
sea de tedio o de aburrimiento) es porque
tiene que tener algo especial, algo más
que una película simplemente “buena”.
El argumento del filme de Wolfrang Becker,
es genial: En el final de la Alemania
Socialista, la madre (Katrin Sass) del
protagonista Alex (Daniel Brühl,
como curiosidad, nacido en Barcelona,
hijo de madre española y de padre
alemán) es abandonada por su marido,
teniendo que criar a sus dos hijos sola,
una vez superado el trauma de la separación.
Se torna una ciudadana ejemplar sustituyendo
a su marido por el amor a sus ideales
políticos, pero ver a Alex participando
en una manifestación anti-socialista,
tiene un infarto y acaba entrando en un
coma que la postra en una cama durante
8 meses, tiempo en el que cae el muro
de Berlín y que la República
Democrática Alemana sufre la invasión
definitiva del capitalismo. Cuando levanta
del coma, y advertidos por parte del médico
tanto Alex como su hermana Ariane de la
posible recaída ante emociones
fuertes, Alex decide transformar el mundo
alrededor de su madre y crearle un microcosmos
donde la ideología de la Alemania
Oriental sigue vigente y nada ha cambiado.
La cinta es una sucesión de excelentes
e hilarantes “gags” (magníficos
los montajes en forma de telediario que
hacen Alex y su compañero de trabajo
para que la madre del primero los vea,
como por ejemplo el que atribuía
la fórmula de la Coca-Cola a gloriosos
científicos de la RDA), pero sin
caer en la comedia fácil. Es graciosa
cuando tiene que serlo y es dramática
en su justo momento, con algunas escenas
bellísimas (el vuelo de la estatua
de Lenin con la música de Yann
Tiersen -conocido tambien por “Amelie”-
es quizás la que mas impacta y
emociona) y con unas interpretaciones
claras, limpias y que llegan al espectador.
Increíble Daniel Brühl, que
nos consigue transmitir el amor que le
puede profesar un hijo a una madre, el
elemento humano de la famosa caída
del muro y todas sus consecuencias, de
todas las pequeñas historias que
contaban aquellas caras que veíamos
en el 89 saltando el muro que separaba
a dos pueblos hermanos, la adaptación
a una ideología capitalista a la
que no tuvieron mas remedio que rendirse...
y Katrin Sass, como una mujer que se refugia
en la idea de un pais que ya no existe,
aferrada a sus símbolos y a sus
viejos amigos (que también participan
de la farsa creada por Alex y añoran
el pasado, cuando nada había cambiado).
Quizás el título se puede
prestar a que el director haya querido
ridiculizar aquella extraña utopía
que era la RDA, pero no es así,
ya que, al igual que se critican cosas
de la Alemania Oriental, también
se critica al capitalismo, la impersonalidad
del dinero y su culto a éste, algunas
de las costumbres occidentales... haciendo
una película totalmente honesta
e intimista. Good Bye Lenin¡ realmente
hace desear al espectador un mundo mejor
en el que vivir. Y el mundo necesita películas
como esta. Una película que permanece
en tu memoria horas y horas después
de haberla visto.
Caty
Cordero
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Ficha
Técnica:
Director:
Wolfgang Becker
Nacionalidad: Alemania
Duración: 118 minutos
Año: 2002
Guionista: Bernd Lichtenberg, Wolfgang
Becker
Productor: Stefan Arndt
Música: Yann Tiersen
Fotografía: Martin Kukula
Montaje: Katja de Bock, WDR, Andreas
Schreitmüll, ART |
Ficha
Artística:
Daniel Brühl
(Alex Kerner), Katrin Saß (Madre
de Alex (Christiane Kerner)), Florian
Lukas (Denis), Chulpan Khamatova (Lara),
Maria Simon (Ariane), Alexander Beyer
(Rainer), Burghart Klaußner
(Padre de Alex (Robert Kerner)), Franziska
Troegner (Sra. Schäfer), Michael
Gwisdek (Director Dr. Klapprath) |
Sinopsis:
Octubre de 1989 no
era el mejor momento para entrar en
coma si vivías en Alemania
Oriental y eso es precisamente lo
que le ocurre a la madre de Alex,
una mujer orgullosa de sus ideas socialistas.
Alex se ve envuelto en una complicada
situación cuando su madre despierta
de repente ocho meses después.
Ninguna otra cosa podría afectar
tanto a su madre como la caída
del Muro de Berlín y el triunfo
del capitalismo en su amada Alemania
Oriental.
Para salvar a su madre, Alex convierte
el apartamento familiar en una isla
anclada en el pasado, una especie
de museo del socialismo en el que
su madre vive cómodamente creyendo
que nada ha cambiado. Lo que empieza
como una pequeña mentira piadosa
se convierte en una gran estafa cuando
la hermana de Alex y algunos vecinos
se encargan de mantener la farsa para
que la madre de Alex siga creyendo
que al final ¡Lenin venció! |
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