Aunque
Kill Bill Vol.1 era bastante aceptable,
la segunda entrega de esta historia de
muerte y venganzas se muestra muchísimo
más atractiva. El cine de Tarantino
tiene una peculiaridad: o se le ama o
se le odia, no admite término medio.
No todo el mundo soporta la extrema violencia
de sus películas, diálogos
sacados de la cultura “basura”
más típica de los Estados
Unidos, música con aires decadentes...
a mi personalmente es un director que
me llama bastante la atención,
atípico, innovador y reinventador
de muchas antiguas tendencias cinematográficas
(aparte de rescatador de mitos olvidados
del celuloide, como en su día hizo
con Travolta para Pulp Fiction y en esta
película con Carradine o Daryl
Hannah), y con unos conocimientos de la
historia del cine impresionantes. Todo
esto, mezclado, dan lugar a un genio como
el suyo... que como he dicho, o se le
ama o se le odia, pero su obra no deja
indiferente a nadie.
En esta película, se atan todos
los cabos sueltos que no pudimos averiguar
en Kill Bill Vol. 1, y donde por fin se
muestra el desenlace final entre Uma Thurman
(excelente en su papel) y Carradine (Bill),
no sin antes arrasar con todos los que
se oponen en el camino de poder cumplir
con su venganza. Si en el primer filme
el concepto general de la historia era
una mezcla perfecta entre el Manga más
puro y el cine oriental, en este Volumen
2, nos encontramos con una mezcla entre
el Spaghetti Western y dicho cine oriental
de artes marciales. De nuevo Tarantino
vuelve a jugar con los flashbacks para
que entendamos muchos puntos de la historia
(una técnica que no se le da nada
mal, como ha demostrado en otras películas,
no solo como director, sino como guionista),
y vuelve a demostrar su gran punto fuerte:
los diálogos. Desde escenas llenas
de rabia y furia salvaje y extrema hasta
escenas a veces hilarantes y “tiernas”
(atención al diálogo de
Bill acerca de los superhéroes,
en concreto de Superman).
Una historia con el sello Tarantino, bien
construida y sólida, aunque por
supuesto sin superar a la que fue su obra
maestra y una de las películas
más geniales de la historia del
cine: Pulp Fiction.
Algunos detalles de la película:
- La flauta que toca Carradine en una
de las escenas es idéntica a la
que usaba en la serie Kung-Fu.
- Al principio de la cinta, aparece fugazmente
Samuel L. Jackson como pianista de la
boda.
- Bill le dice en una ocasión
a La Novia que es una “natural born
killer” (película de Oliver
Stone con guión de Quentin Tarantino).
Caty
Cordero