sábado, 31 de julio de 2010 ESPECIAL FERIA DE SAN JUAN   

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Kilómetro 666 (Giro equivocado)

Debo confesar que soy una seguidora del cine de terror, pero visto lo visto en los últimos tiempos, cada vez que se estrena una película del género (o que se quiere hacer pasar como del género), me vuelvo muy escéptica y muy desconfiada. Hace mucho tiempo que no se ve una película realmente original, y recordemos, que en este tipo de cine todo, absolutamente todo, está inventado; por lo que ahora, la maestría está en saber combinar los elementos de tal manera que el espectador no se sienta decepcionado al entrar en la sala y salga, al menos con la sensación de haber visto algo entretenido.
La historia comienza con una serie de noticias de desapariciones en una típica zona boscosa de Estados Unidos (de las que hay miles y en las que tanto se han inspirado los directores de cine para crear sus intrigas) Chris -interpretado por Desmond Harrington- tiene una entrevista de trabajo y, en medio de la carretera se produce un accidente con un camión que le hace tomar la decisión de ir por un atajo atravesando la zona boscosa que rodea la autopista. En medio del camino que atraviesa el coche, Chris tiene la mala fortuna de chocar con el todo-terreno de un grupo de amigos que iba de acampada. Después de unas discusiones acerca de quien ha tenido la culpa, parte del grupo y Chris emprenden la búsqueda a pie de algún sitio con teléfono, dejando a un par de ellos al cuidado de los coches accidentados. Todo lo que encuentran es una casita en medio de la nada con cientos de coches aparcados en su perímetro. Cuando entran para pedir ayuda, se encuentran con la terrible realidad de quien vive en las profundidades del bosque y que se alimenta de cuerpos humanos que va cazando de viandantes despistados que pasan por la zona. Con el miedo y el asco en el cuerpo, ven a través de las ventanas de la casa a unos seres grotescos que traen una especie de bulto encima del hombro al mas puro estilo cazador, bultos que resultan ser los cuerpos de los compañeros que habían dejado al cuidado de los coches... a partir de ese punto, el espectador se puede imaginar la angustia y el frenesí en el que se sumerge el filme.
De nuevo es un producto que vuelve a beber del cine de terror de los 70 -a veces pienso que los modernos directores de películas de terror tienen un póster de “La Matanza de Texas” a modo de altar en sus casas-, y que, de nuevo sin esperar nada original, es entretenida. Al no tener excesiva duración, no se hace pesada y tiene algunos momentos de verdadera tensión que la hacen recomendable. Se agradece también que no haya escenas de amor “ñoño” en medio de la trama, ya que últimamente se estaba poniendo muy de moda, cortando el argumento en seco y dejando al espectador con cara de “¿y después de todo lo que han pasado tienen ganas de besarse?”.
A pesar de tener un argumento muy sencillo y algo trillado, muy entretenida.

Caty Cordero

Ficha Técnica:

Director: Rob Schmidt
Nacionalidad: USA/ Alemania
Duración: 84 minutos
Año: 2003
Guionista: Alan B. McElroy
Productor: Brian J. Gilbert, Robert Kulzer, Stan Winston
Música: Elia Cmiral
Fotografía: John S. Bartley

Ficha Artística:

Desmond Harrington (Chris Finn), Eliza Dushku (Jessie Burlingame), Emmanuelle Chriqui (Carly), Jeremy Sisto (Scott), Julian Richings (3 dedos), Lindy Booth (Francine), Kevin Zegers (Evan)

Sinopsis:
Chris (Desmond Harrington) tiene una entrevista de trabajo en Raleigh al cabo de tres horas y parece que va a llegar a tiempo gracias a su Mustang convertible clásico remodelado… hasta que un accidente producido en la autopista le corta el paso, por lo que decide aventurarse por una pequeña carretera de tierra que parece ser un atajo. A poca distancia, Jessie (Eliza Dushku), sus amiga Carly (Emmanuelle Chriqui) el novio de ésta, Scott (Jeremy Sisto), Evan (Kevin Zegers), y su novia Francine (Lindy Booth), están parados en medio de la carretera, tratando de encontrar una forma de proseguir su viaje después de que un pinchazo les dejara tirados en lo más profundo del bosque. Chris avanza por la polvorienta y tortuosa carretera secundaria cuando al tomar una curva pierde el control del coche y embiste por detrás el coche de éstos. Por suerte, nadie resulta gravemente herido por el choque. En cualquier caso, el orgullo de los afectados es el que se ha llevado la peor parte, y el ambiente se caldea. Chris se disculpa y Jessie actúa de apaciguadora al descubrir un alambre de púas interceptando la carretera. Por lo visto, los pinchazos se deben a algún tipo de broma. Los jóvenes deciden organizarse para ir en busca de un teléfono. Evan y Francine se quedan con los coches mientras los otros cuatro siguen carretera adelante. La teoría del bromista pierde fuerza cuando el cuarteto se adentra en el bosque y descubre una cabaña llena de turbadoras armas de caza y horribles trofeos. Ahora ya no les cabe ninguna duda de que aquél, o aquello, que habita en la cabaña es quien ha tendido la trampa con el alambre de púas. Lo que no saben es que Evan y Francine ya han sido asesinados y despedazados sin piedad. Amenazados por un destino incierto y posiblemente espantoso, hay algo de lo que los cuatro jóvenes están seguros: nunca más volverán a salir de excursión.


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