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| Kilómetro
666 (Giro equivocado) |
Debo confesar
que soy una seguidora del cine de terror,
pero visto lo visto en los últimos
tiempos, cada vez que se estrena una película
del género (o que se quiere hacer
pasar como del género), me vuelvo
muy escéptica y muy desconfiada.
Hace mucho tiempo que no se ve una película
realmente original, y recordemos, que
en este tipo de cine todo, absolutamente
todo, está inventado; por lo que
ahora, la maestría está
en saber combinar los elementos de tal
manera que el espectador no se sienta
decepcionado al entrar en la sala y salga,
al menos con la sensación de haber
visto algo entretenido.
La historia comienza con una serie de
noticias de desapariciones en una típica
zona boscosa de Estados Unidos (de las
que hay miles y en las que tanto se han
inspirado los directores de cine para
crear sus intrigas) Chris -interpretado
por Desmond Harrington- tiene una entrevista
de trabajo y, en medio de la carretera
se produce un accidente con un camión
que le hace tomar la decisión de
ir por un atajo atravesando la zona boscosa
que rodea la autopista. En medio del camino
que atraviesa el coche, Chris tiene la
mala fortuna de chocar con el todo-terreno
de un grupo de amigos que iba de acampada.
Después de unas discusiones acerca
de quien ha tenido la culpa, parte del
grupo y Chris emprenden la búsqueda
a pie de algún sitio con teléfono,
dejando a un par de ellos al cuidado de
los coches accidentados. Todo lo que encuentran
es una casita en medio de la nada con
cientos de coches aparcados en su perímetro.
Cuando entran para pedir ayuda, se encuentran
con la terrible realidad de quien vive
en las profundidades del bosque y que
se alimenta de cuerpos humanos que va
cazando de viandantes despistados que
pasan por la zona. Con el miedo y el asco
en el cuerpo, ven a través de las
ventanas de la casa a unos seres grotescos
que traen una especie de bulto encima
del hombro al mas puro estilo cazador,
bultos que resultan ser los cuerpos de
los compañeros que habían
dejado al cuidado de los coches... a partir
de ese punto, el espectador se puede imaginar
la angustia y el frenesí en el
que se sumerge el filme.
De nuevo es un producto que vuelve a beber
del cine de terror de los 70 -a veces
pienso que los modernos directores de
películas de terror tienen un póster
de “La Matanza de Texas” a
modo de altar en sus casas-, y que, de
nuevo sin esperar nada original, es entretenida.
Al no tener excesiva duración,
no se hace pesada y tiene algunos momentos
de verdadera tensión que la hacen
recomendable. Se agradece también
que no haya escenas de amor “ñoño”
en medio de la trama, ya que últimamente
se estaba poniendo muy de moda, cortando
el argumento en seco y dejando al espectador
con cara de “¿y después
de todo lo que han pasado tienen ganas
de besarse?”.
A pesar de tener un argumento muy sencillo
y algo trillado, muy entretenida.
Caty
Cordero
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Ficha
Técnica:
Director: Rob Schmidt
Nacionalidad: USA/ Alemania
Duración: 84 minutos
Año: 2003
Guionista: Alan B. McElroy
Productor: Brian J. Gilbert, Robert
Kulzer, Stan Winston
Música: Elia Cmiral
Fotografía: John S. Bartley |
Ficha
Artística:
Desmond Harrington
(Chris Finn), Eliza Dushku (Jessie
Burlingame), Emmanuelle Chriqui (Carly),
Jeremy Sisto (Scott), Julian Richings
(3 dedos), Lindy Booth (Francine),
Kevin Zegers (Evan) |
Sinopsis:
Chris (Desmond Harrington)
tiene una entrevista de trabajo en
Raleigh al cabo de tres horas y parece
que va a llegar a tiempo gracias a
su Mustang convertible clásico
remodelado… hasta que un accidente
producido en la autopista le corta
el paso, por lo que decide aventurarse
por una pequeña carretera de
tierra que parece ser un atajo. A
poca distancia, Jessie (Eliza Dushku),
sus amiga Carly (Emmanuelle Chriqui)
el novio de ésta, Scott (Jeremy
Sisto), Evan (Kevin Zegers), y su
novia Francine (Lindy Booth), están
parados en medio de la carretera,
tratando de encontrar una forma de
proseguir su viaje después
de que un pinchazo les dejara tirados
en lo más profundo del bosque.
Chris avanza por la polvorienta y
tortuosa carretera secundaria cuando
al tomar una curva pierde el control
del coche y embiste por detrás
el coche de éstos. Por suerte,
nadie resulta gravemente herido por
el choque. En cualquier caso, el orgullo
de los afectados es el que se ha llevado
la peor parte, y el ambiente se caldea.
Chris se disculpa y Jessie actúa
de apaciguadora al descubrir un alambre
de púas interceptando la carretera.
Por lo visto, los pinchazos se deben
a algún tipo de broma. Los
jóvenes deciden organizarse
para ir en busca de un teléfono.
Evan y Francine se quedan con los
coches mientras los otros cuatro siguen
carretera adelante. La teoría
del bromista pierde fuerza cuando
el cuarteto se adentra en el bosque
y descubre una cabaña llena
de turbadoras armas de caza y horribles
trofeos. Ahora ya no les cabe ninguna
duda de que aquél, o aquello,
que habita en la cabaña es
quien ha tendido la trampa con el
alambre de púas. Lo que no
saben es que Evan y Francine ya han
sido asesinados y despedazados sin
piedad. Amenazados por un destino
incierto y posiblemente espantoso,
hay algo de lo que los cuatro jóvenes
están seguros: nunca más
volverán a salir de excursión. |
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