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| La
casa de los 1000 cadáveres |
La casa
de los 1000 cadáveres es un film
poco corriente, rodada con un presupuesto
de risa, con actores desconocidos y con
un director, Rob Zombie, que se estrena
detrás de la cámara como
director de esta película de terror,
gore, y humor negro. Ante todo hay que
empezar describiendo a su director: Zombie,
cantante de rock y ex-líder de
una de las bandas mas originales del panorama
de los 90: White Zombie, (cuyos conciertos
y puesta en directo eran espectaculares,
con monstruos, proyecciones de clásicos
del terror y demás parafernalia),
es el típico adulto americano que
ha crecido leyendo comics, viendo películas
de terror de serie b, coleccionando figuras
de accion, cromos de asesinos y convirtiéndose
en el paradigma de la subcultura americana
de lo freak. Por lo tanto, si se ha seguido
a este personaje durante toda su carrera
como músico, se podrán ver
guiños de toda su vida en esta
cinta e incluso se reconocerán
cosas y escenas que él solía
incluir en los trabajos de su grupo, y
por lo tanto no le resultará extraño
en ningún momento el concepto de
la película. Ha tardado 3 años
en estrenarse (lleva rodada desde el 2000)
debido a ciertas escenas que el director
ha tenido que cortar debido a la crudeza
de éstas y que la hacían
menos apta de lo que ya de por si es para
el gran público.
Tanto en Estados Unidos como aquí
en el viejo continente, las críticas
han sido para todos los gustos, lo mismo
se la ha clasificado de “obra maestra
del terror de todos los tiempos”
como de “bodrio infumable”,
y ante esto, y para que el espectador
decida cual definición quiere adoptar,
habría que explicar que esta película
no es para nada convencional. Bebiendo
directamente de “La Matanza de Texas”,
de Tobe Hopper y de todas las películas
de serie B de finales de los 70 y principios
de los 80, deja de lado a todas las películas
actuales de terror. Esta película
no es recomendable para todos los que
esperen ver a adolescentes guaperas huyendo
del asesino con máscara de turno
con estética de videoclip de Britney
Spears, los que tengan el estómago
sensible y no posean un sentido sarcástico
y cínico de lo que puede llegar
a ser el gore y el terror, o los que no
soporten los finales que te dejan “a
medias”. Al llegar, como ha llegado,
a exhibirse en salas de cine dedicadas
a público acostumbrado a consumir
producciones multimillonarias, no es de
extrañar encontrarse a la salida
de la proyección con caras de asco,
de decepción y de perplejidad.
No espereis ver ni buenos ni malos, esta
película es, como todas de las
que toma referencias, una descripción
de ese medio oeste americano rural, de
familias de sádicos asesinos y
caníbales, de carreteras perdidas
en medio de la nada, de desolación
en medio del campo, de gasolineras decrépitas
con personajes salidos del averno y de
toneladas de humor negro.
Los actores, desconocidos, interpretan
bien su papel de víctimas y de
verdugos, no siendo una característica
de este tipo de cine las calidades interpretativas,
sino otros elementos como la música,
la forma de filmar o el argumento.
Rob Zombie maneja la cámara de
forma excelente en muchos momentos, utilizando
flash-backs, efectos de cámara
en negativo, congelando la acción
en tomas realmente tensas, demostrando
que, con cierto talento, no hace falta
tener mucho dinero a la hora de llevar
la creatividad al celuloide.
Para muchos supondrá un soplo de
aire fresco ante tanto adolescente que
ya no sabe de que o de quien huye, (el
seguidor del cine de Tobe Hopper y de
George A. Romero, los que piensan con
cierta nostalgia que los tiempos del mejor
cine de terror han pasado a la historia
gustará de la cinta, o al menos
comprenderá su filosofía),
y si siguen el juego disfrutarán
de una película muy arriesgada,
de un espectáculo de cine decrépito,
acorde con la sordidez del argumento,
ajustado a los justos ochenta y ocho minutos
de proyección. No recomendable,
por tanto, para los enemigos del cine
de género (que no de “Scream”
o “Sé lo que hicisteis el
último verano”) y los que
gustan de sentarse en el cine para ver
una cinta amable, plana y sin mucho que
pensar.
Caty
Cordero
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Ficha
Técnica:
Director: Rob Zombie
Nacionalidad: USA
Duración: 88 minutos
Año: 2003
Guionista: Rob Zombie
Productor: Andy Gould
Música: Rob Zombie
Fotografía: Alex Poppas, Tom
Richmond
Montaje: Kathryn Himoff, Robert K.
Lambert, Sean K. Lambert |
Ficha
Artística:
Sid Haig (Capitán
Spaulding), Bill Moseley (Otis), Sheri
Moon (Baby), Karen Black (Mamá
Firefly), Chris Hardwick (Jerry Goldsmith),
Erin Daniels (Denise Willis), Jennifer
Jostyn (Mary Knowles) |
Sinopsis:
El capitán
Spaulding es el individuo más
estrambótico de Ruggsville.
Más próximo al desquiciado
mundo de las casetas de feria que
del deslumbrante espectáculo
del circo, Spaulding es el director
y propietario del "Museo de Monstruos
y Descerebrados" donde los cansados
viajeros pueden llenar sus depósitos
de gasolina en la única estación
de servicio disponible en muchos kilómetros
y sus estómagos con la receta
de pollo frito secreta del anfitrión.
Eso sí, puede que los que se
paran allí reciban más
atenciones de las que esperaban.
Es la noche del 30 de octubre de 1977,
Halloween. Cuando un contratiempo
con el coche obliga a Jerry, Denise,
Mary y Bill a hacer un alto en su
viaje por carreteras secundarias,
éstos deciden acercarse a una
estación de servicio que además
es un museo. Aunque el resto del grupo
desconfía del hombre que encuentran
allí, Bill está entusiasmado,
ya que está preparando un libro
de atracciones extravagantes de carretera
y en todo el viaje no habían
encontrado nada que reuniera tanto
como aquel museo las condiciones que
buscaba.
Cuando Bill oye hablar del "héroe"
local llamado Dr. Satan se empeña
en que el grupo vaya en busca del
célebre árbol donde
colgaron al Dr. Satan y del que éste
desapareció sin dejar rastro.
Deseoso de ilustrar a los jóvenes
acerca del folclore local antes de
que se vayan, Spaulding les invita
a visitar la atracción principal
del museo: el Paseo de los Asesinos
donde figuran las siguientes celebridades:
Albert Fish: infame masoquista, sádico,
asesino de niños y, lo más
importante, caníbal. Nació
en 1870 y de niño fue torturado
en los genitales con agujas, trauma
que le sumió en la locura.
Ed Greene, el "Psicópata
de Mainsfield": asesino y caníbal
que atacaba a mujeres, obsesionado
especialmente por los órganos
sexuales de sus víctimas.
El "héroe local"
Quail, conocido familiarmente como
el Dr. Satan: asesino, torturador,
empastador y cirujano plástico,
trabajó en el hospital del
condado de Willows, al que llamaban
"Sauces Llorones". Sirviéndose
de sus propias y primitivas técnicas
de cirugía cerebral, Quail
quiso crear una raza de superhéroes
con enfermos mentales. Aunque se le
colgó de un árbol, su
cuerpo desapareció hasta nuestros
días. ¿Sigue vivo? ¿Quién
sabe si vive cerca de ti?
El Paseo de los Asesinos es el viaje
nostálgico personal del capitán
Spaulding por los senderos de la memoria,
un viaje a un mundo de oscuridad,
donde "la vida y la muerte carecen
de sentido y el dolor es Dios".
Sin embargo, para los cuatro viajeros
desprevenidos, esta extraña
atracción es sólo el
principio... |
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