La Guerra
de los Mundos es un remake de una película
basada en una historia creada por H.G.
Wells en 1898 y trasladada a la radio
cuarenta años después por
Orson Welles. Empezando por esto, ya podemos
apuntar que no es una película
original (para aquellos que se empeñan
en decir que no tiene argumento). Bien,
en la historia se narran los miedos a
una invasión extraterrestre que
existían a principios de siglo.
Por entonces, la historia radiada tuvo
tal repercusión que muchas personas
creyeron que era cierto.
Ante tal
éxito, en 1953 se trasladó
al celuloide. En esta versión,
los "marcianos" buscaban un
nuevo lugar para vivir y decidieron conquistar
la Tierra, pues los otros planetas del
Sistema Solar no les complacían.
La película de 1953 es... eso,
una película de época, que
competía con las que ya se hacían
por entonces sobre el mismo concepto.
¿Qué hay de nuevo en la
versión de Spielberg de 2005?
Para empezar, los efectos. Impresionantes.
Habrá mucha destrucción
y situaciones de película de terror.
Y el apartado sonoro es increíble
(el cine retumba cuando las maquinitas
extraterrestres emiten su alarma).
Para continuar, alguna que otra modificación
en la historia. Ahora no son marcianos
(eso es de lógica en la época
en la que estamos ya), y además,
los "ovnis" no caen a la tierra,
sino que, curiosamente, las máquinas
que usan (que ahora son enooooormes),
YA estaban en la Tierra antes de que el
hombre apareciera, enterradas en lo profundo
(indicando que la invasión ya estaba
planeada hace millones de años).
Por tanto, ¿qué vamos a
encontrar en la película? Para
aquellos que vieron la versión
del 53, quizás echen de menos algunos
conceptos, como los "snorkels"
que tenían los ovnis originales
por donde disparaban aquel especie de
chorro de bengala que lo quemaba todo
(aunque hay un guiño en la película
a dichos aparatos, empleados también
para buscar y analizar a los seres humanos).
Tendremos grandes dosis de acción
y algún que otro pequeño
momento de tranquilidad, pero lo que sí
tendremos a raudales es destrucción,
muerte, y algunas escenas que para algunos
pueden ser desagradables (como la ingente
cantidad de muertos flotando en el río
o el riego de las plantas alienígenas
con sangre humana, concepto gratuito y
sin razón). Sin duda, Spielberg
tiene experiencia en recrear la crudeza
y la realidad de la actitud humana ante
ciertas situaciones, como ya hizo en La
lista de Schindler, Amistad, o Salvar
al soldado Ryan, y esto se plasma en la
película en las escenas de huída
o, sin ir más lejos, en las que
el protagonista llega con sus dos hijos
en coche a un pueblo para subir al barco;
es increíble cómo las personas
pueden comportarse ante situaciones extremas,
perdiendo todo tipo de compostura y razón.
Los actores cumplen bien su cometido,
desde Tom Cruise que lo hace estupendamente
hasta Tim Robbins que tiene un papel de
tercera pero como siempre lo borda. A
Miranda Otto la veremos en total unos
cinco minutos en toda el metraje...
En resumidas cuentas, una película
que mantiene el corazón en un puño,
en la que la protagonista no es otra que
la tensión, apoyada en un despliegue
visual y sonoro a la última para
atraer a más público y mantenerlos
pegados a la butaca para llegar a descubrir
el verdadero argumento de la película,
que no es la simpleza de una invasión,
sino la evolución de un pésimo
padre que, debido a las situaciones tan
terribles y extremas que pasará
para cuidar de sus hijos, se convierte
en el protector de la familia.
Alejandro
Oyola