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| Mar
adentro |
Todo el
mundo esperaba el próximo estreno
de Alejandro Amenábar, expectantes
para confirmar si, realmente es uno de
los mejores directores de nuestro país,
o sólo un señor que cuenta
muy bien historias de miedo pero poco
más.
En esta ocasión, nos vuelve a sorprender
a propios y extraños con “Mar
Adentro”, cambiando totalmente del
registro al que nos tenía acostumbrados,
y así mostrarnos un tema tan complejo
como es la eutanasia, y un protagonista
real, Ramón Sampedro, inmerso en
una lucha legal porque las autoridades
españolas le concedieran el derecho
a morir dignamente. La película
ha abierto en nuestro país un debate
muy interesante que hace años que
estaba dormido, y aunque hay detractores
a la película (alegando que es
pro-eutanasia), habría que decir
que es un canto a la libertad del individuo,
tanto a morir como a vivir, tanto a creer
que la eutanasia es un asesinato asistido
como que es una muerte digna.
Teniendo en cuenta que la historia a contar
es verídica, era todo un reto relatarla
tal y como fue, sin herir a nadie pero
convenciendo a todos, con la posibilidad
de tener críticas tanto del tipo
“no se parece en nada a lo que realmente
pasó” como del tipo “
no innova nada y no lo enfoca desde un
punto de vista que no conozcamos”.
Tanto Amenábar como su inseparable
Mateo Gil han superado también
este “escollo”, gustando tanto
a la gente que más de cerca vivió
junto al tetrapléjico gallego como
de las personas que desconocían
en absoluto la historia. Dicha historia
tiene momentos totalmente épicos,
como los instantes en los que Ramón
“vuela” fuera de su cuerpo
y visita el mar, el mismo que lo confinó
en su estado actual, pero del que no puede
prescindir, o como pequeños momentos
cómicos que para nada son de mal
gusto, y que vienen a equilibrar el filme,
por lo que el espectador puede pasar de
las lágrimas a la risa en un instante.
Mención aparte merece el trabajo
de los actores, en especial de Javier
Bardem, que nos vuelve a demostrar que
es un monstruo de la interpretación
y que, pese a su físico tan marcado,
es capaz de meterse en la piel del personaje
y convertirlo en suyo. Interpretando a
Ramón, aparte de las maratonianas
sesiones de maquillaje, ha tenido que
actuar con los gestos, con el lenguaje,
con la mirada... y ha conseguido revivir
a Sampedro, todo hay que decirlo, de una
forma totalmente convincente y brillante.
No olvidemos a Belén Rueda, sacada
de su habitual medio televisivo y enseñándonos
que sirve para dar el salto a la gran
pantalla. Lola Dueñas, Celso Bugallo,
Mabel Rivera (quizás poca gente
se haya fijado en este personaje, la cuñada
de Ramón, pero para mi ha sido
de los mas “bonitos”), Clara
Segura, Joan Dalmau, Alberto Jiménez,
Tamar Novas y Francesc Garrido forman
un reparto genial y que conecta perfectamente,
sin olvidarnos de la música (de
nuevo compuesta por Amenábar con
la colaboración de Carlos Nuñez),
que es, sencillamente perfecta, y de la
fotografía y la iluminación
que son excelentes. El resultado: una
película bella, sobrecogedora,
inteligente y bien planteada, convirtiéndose,
para muchos, en una de las mejores cintas
españolas de todos los tiempos
y confirmando que Alejandro Amenábar
es uno de los mejores directores actualmente
en el panorama mundial.
Caty
Cordero
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Ficha
Técnica:
Director: Alejandro
Amenábar
Nacionalidad: España
Duración: 110 minutos
Año: 2004
Guionista: Alejandro Amenábar,
Mateo Gil
Productor: Fernando Bovaira, Alejandro
Amenábar
Música: Alejandro Amenábar
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Montaje: Iván Aledo |
Ficha
Artística:
Javier Bardem (Ramón
Sampedro), Belén Rueda (Julia),
Lola Dueñas (Rosa), Mabel Rivera
(Manuela), Celso Bugallo (José),
Clara Segura (Gené), Joan Dalmau
(Joaquín), Alberto Jiménez
(Germán), Tamar Novas (Javi),
Francesc Garrido (Marc), José
María Pou (Padre Francisco),
Alberto Amarilla (Hermano Andrés) |
Sinopsis:
Ramón lleva
casi treinta años postrado
en una cama al cuidado de su familia.
Su única ventana al mundo es
la de su habitación, junto
al mar por el que tanto viajó
y donde sufrió el accidente
que interrumpió su juventud.
Desde entonces, su único deseo
es terminar con su vida dignamente.
Pero su mundo se ve alterado por la
llegada de dos mujeres: Julia, la
abogada que quiere apoyar su lucha
y Rosa, una mujer del pueblo que intentará
convencerle de que vivir merece la
pena. La luminosa personalidad de
Ramón termina por cautivar
a ambas mujeres, que tendrán
que cuestionar como nunca antes los
principios con que rigen sus vidas.
Ramón sabe que sólo
la persona que de verdad le ame será
la que le ayude a realizar ese último
viaje. |
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