Tom es
un hombre tranquilo que lleva una vida
pacífica al lado de su esposa y
sus dos hijos en una pequeña ciudad
del interior de los Estados Unidos. Dueño
de un pequeño café, cuenta
con el afecto de los vecinos y clientes.
Cierta
noche, estando próxima la hora
de cerrar, dos extraños entran
en el establecimiento y, armados, intimidan
a todos los que allí se encuentran...
pero antes que puedan cumplir sus amenazas,
son atacados y asesinados por el propio
Tom, que inmediatamente pasa a ser un
héroe tanto en su comunidad como
en toda la nación... es entonces
cuando un hombre de rostro desfigurado
llega a la ciudad e, alegando conocer
al protagonista, le comenta a su esposa
si no le parece extraño la presteza
y la actuación tan limpia y tan
certera de un hombre que no ha matado
nunca una mosca.
Inspirada en una novela de John Wagner
y Vince Locke, el guión de Josh
Olson explora las indagaciones sobre el
pasado "misterioso" de Tom de
forma directa, sin rodeos, evitando crear
una sospecha barata a través de
secretos vacíos. En su lugar, la
historia opta por sorprender al espectador
simplemente por el propio devenir de los
acontecimientos, que con frecuencia asumen
una velocidad mayor de la que podríamos
esperar de una película del género:
cuando, por ejemplo, el personaje de Ed
Harris aparece en escena, el público
automáticamente se prepara para
una tensa confrontación que ciertamente
va a ocurrir mas adelante, pero dicha
primera toma de contacto entre los dos
personajes se desarrolla de una manera
bastante diferente de la que podríamos
llegar a pensar.
Dirigida por el veterano David Cronenberg,
"Una historia de violencia"
no tiene la menor intención de
presentarse como una cinta de venganzas,
su objetivo es más ambicioso, ya
que intenta enganchar al espectador no
a través de la acción (aunque
esta esté a veces presente en la
trama), sino de la curiosidad, porque
a fin de cuentas ¿Quién
es Tom Stall? ¿Cuáles son
las relaciones entre todas las figuras
amenazantes que, de un momento a otro,
aparecen en su vida? ¿Está
mintiendo o sufre amnesia? Como no conocemos
las respuestas para estas preguntas (del
mismo modo que la familia de Tom) no tenemos
posibilidad de juzgarlo por lo que el
hizo o dejó de hacer años
atrás, sino que tenemos que formar
nuestra opinión solamente por lo
que sabemos en el presente.
Y este, es justamente, el tema principal
de la película, el que lo convierte
en un film tan interesante: ¿Qué
es lo que define quienes somos, nuestras
acciones en el pasado o nuestras actitudes
en el presente? Cuando se inicia la proyección,
Tom ya hace 20 años que vive en
la comunidad y es admirado por todos gracias
a su simpatía y su bondad... en
el caso en el que su juventud realmente
tenga una parte tan oscura... ¿Esto
cambia nuestra percepción sobre
su carácter, o esas dos décadas
dejan de repente de contar? ¿Nuestros
pecados prescriben, y si es así,
después de cuanto tiempo?
Las preguntas presentadas por Cronenberg
llegan mas allá: ¿Después
de cuanto tiempo una mentira vivida de
forma constante se transforma en realidad?
Al final, si Tom era realmente una persona
diferente, es innegable que el protagonista
ha acabado pasando casi tanto tiempo como
Tom que como Joey (el nombre que algunos
dicen que es el verdadero en el film).
Además, el cineasta demuestra un
inmenso interés en discutir la
naturaleza violenta del ser humano, manifestada
en mayor o menor grado en diferentes personajes:
¿Alguien con un temperamento realmente
violento puede cambiar, o somos presos
de aquello que fuimos, aunque nos esforcemos
desesperadamente para suprimir nuestros
instintos mas bajos?
A lo largo de la cinta, alguna de estas
indagaciones son respondidas por Cronenberg,
mientras otras son dejadas en suspenso.
De todos modos, es fascinante constatar
como el director se muestra consistente
en sus interrogantes sobre la naturaleza
humana, ya que su filmografía está
frecuentemente protagonizada por individuos
luchando contra sí mismos, contra
sus monstruos interiores (en algunos casos
hasta literalmente, como en "La Mosca").
También resaltar como la fotografía
de Peter Suschitzky ilustra esta batalla
constante entre el hombre y su (in)consciente
o su pasado, ya que algunos personajes
parecen estar siempre en la sombra, semiocultos.
Encarnando a Tom como un hombre esencialmente
ambiguo, Viggo Mortensen ofrece una interpretación
centrada y repleta de sutilezas: una de
sus decisiones mas curiosas es, por ejemplo,
la de adoptar un tono de voz siempre bajo,
resaltando la calma aparente del personaje.
De la misma forma, su mirada serena indica
una postura paciente en relación
a los problemas a los que se enfrenta
y, ocasionalmente, sus ojos se vuelven
fríos y rabiosos, donde nos damos
cuenta que probablemente no sería
muy prudente provocarlo.
En un mano a mano con Viggo, tenemos
a Maria Bello, que se transforma en una
mujer real y palpable, manifestándose
también esta tendencia en sus conflictos
internos al intentar comprender lo que
está pasando alrededor de su marido
(es curiosa su reacción al darse
cuenta que realmente Tom Stall es posible
que sea una identidad falsa, y que su
apellido y el de sus hijos es una mera
invención).
A pesar de todas sus virtudes, el film
cuenta con sus tropiezos puntuales, como
la forma exageradamente idealizada con
la que David Cronenberg retrata a la familia
Stall durante el primer acto de la historia.
Buscando resaltar la quiebra que la armonía
de una familia tan "ideal" va
a sufrir, el cineasta fuerza esta situación,
llegando al punto de incluir una escena
en el que padre, madre e hijo se levantan
de madrugada solamente para calmar a la
pequeña hija, que tuvo una pesadilla.
De todos modos, "una historia de
violencia" es una película
temáticamente ambiciosa y demuestra
tener solidez suficiente como para permitir
que el espectador salga del cine sin estar
completamente seguro de la forma en la
que termina todo, y esta, tal vez sea
una de las mayores virtudes del film;
evitar forzar respuestas donde estas indudablemente
sonaran simplistas y artificiales.
Caty
Cordero