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Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo
(MEIAC)
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El
proyecto arquitectónico que configura este
Museo fue encargado al arquitecto José Antonio
Galea en los primeros días del mes de enero
de 1989 y estaba prácticamente terminado
hacia mediados de ese mismo año. La creación
del Museo Extremeño e Iberoamericano de
Arte Contemporáneo supone, no sólo, la reconversión
de un sórdido |
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penitenciario en un espacio para la comunicación
y la cultura, responde también a una explícita
voluntad modernizadora y replantea con un
sentido nuevo la importancia estratégica
de la ciudad y su futuro en la zona fronteriza.
Los objetivos inmediatos que, con carácter
general, pretende cubrir suscriben el propósito
de impulsar el desarrollo y divulgación
de la |
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actividad
artística en una región que, por ahora,
carece de centros de formación especializados
y pocas galerías privadas; facilitar su
integración en un circuito abierto a las
relaciones y los intercambios culturales
con otros centros similares, y dotar a nuestra
Comunidad Autónoma de un patrimonio en obras
de arte contemporáneo del que hasta la fecha
carecía por no haber existido aquí colecciones
públicas o privadas de verdadera
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| significación
e importancia. En ese sentido, y como justificación
primera, el Museo presenta una colección,
que abarca desde el primer tercio del siglo
a la actualidad, de artistas extremeños
seleccionados por su relación con alguna
de las tendencias más significativas del
arte español contemporáneo. El Museo cuenta
también |
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con
un fondo de obras de artistas españoles,
portugueses y latinoamericanos que compartirán
el mismo espacio expositivo por coherencia
con los principios orientadores de este
Centro, fundamentalmente concebido como
un lugar de encuentro y de diálogo entre
esos tres distintos referentes. El MEIAC
presenta una colección de estas características
para poner así de manifiesto su propia singularidad
y hacer explícito cuál es su ámbito vocacional
de referencia; cuáles |
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sus principales vías de apertura al más
amplio horizonte de las relaciones internacionales,
y cuál puede ser en el futuro, de acuerdo
con sus propias posibilidades y recursos,
su capacidad de actuación dentro de una
más fluida corriente de intercambios entre
España, Portugal y América Latina. Eventualmente
esos fondos se completarán con la realización
de una serie de intervenciones en los espacios
exteriores del Museo, cuyos muros y formas
espectaculares sugieren la necesidad de
equilibrar su arquitectura con obras expresamente
concebidas para los lugares en los que irán
instaladas, no necesariamente de manera
definitiva. En el umbral de tiempo que anuncia
ya el cambio de siglo, la inauguración de
este Museo adquiere, finalmente, un particular
significado: supone el reencuentro de Extremadura
con América Latina en un foro de búsquedas
compartidas y mutuo reconocimiento, constituye
un testimonio cierto de la voluntad de cambio
que anima a esta región en su empeño por
superar un pasado de marginación y olvido,
y estimula un proyecto de futuro que debe
profundizar en el diálogo con otras culturas
permaneciendo abierto a la múltiple y complejo
realidad que hoy en día caracteriza a nuestro
mundo.
A.F.
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